23 abr 2012

La soledad es estar parado en medio de un bosque, oscuro y siniestro, sin saber a donde ir, sin poder moverse. Es un frío mudo que viene de dentro, que derriba árboles en mundos desiertos, carentes de eco.

20 abr 2012

Ajeno,
sentirse ajeno al mundo es tan fácil...
no sentirse implicado con un mundo que te ignora o te maltrata
ni conectado con tus tragedias inmerecidas,
los poderes irresponsables y egoístas,
con amigos extraños o conocidos distantes...
e incluso, fuerzas esa sensación,
y llegas, sin querer,
 a pasar el tiempo
con el cuerpo en un sitio
y la mente en costumbres perdidas e imaginadas,
deseos callados e infantiles,
con una vacuidad ofensiva a ratos,
resignada a tramos.

Ajeno,
sentirse ajeno es tan fácil.

2 abr 2012

Estoy aquí,
como tú,
si alguna vez te sentiste perdido,
yo estaba contigo.
Si estabas solo,
yo te entiendo...

si creías que no tenías con quien compartir tus anhelos,
tus alegrías, lo que más te apetecía hacer....

Créeme que alguien como tú
está por ahí pensándose lo mismo...

ánimo

26 mar 2012

Quisiera perderme en cielos infinitos,
callados, oscuros, con miles de estrellas

Perderme en la sencillez,
en el silencio que significa paz,
volviendo a lo primitivo,
a la comunicación gestual y manual,
al tacto y al gusto,
a los sentidos exprimidos
y dejarse llevar,
sin decir nada...

...que si alguien deba hablar,
que lo hagan las estrellas

9 mar 2012

Mis horas de deslealtad...

Mis horas de deslealtad
llegan cuando te has dormido,
entre el verde y gris
y con un rojo encendido,
devoro cuerpos envenenados.

La hora bruja se pronuncia
y se queda muda al posarse a mi lado,
deslucida,
pues es en la primera persona oscura
dejo a los terceros tuertos,
desnudos y desprovistos de riquezas.

Mis sueños lo permiten todo
para que al llegar el día
pueda seguir siendo tan buena.

8 mar 2012

Puntos

La humildad  y la timidez quitan puntos al genio
y lo hacen mortal.
Sus contrarios,
sin embargo,
pueden ensalzar a tontos con labia
o pedantes verborréicos.
¿Ejemplos?

29 feb 2012

Hay un agujero chiquitito en la esquina de mi chaqueta,
si meto el dedo,
desaparece.

Hay un mundo al otro lado de ese roto,
uno de color violeta.
Allí hay tres soles que giran como un reloj,
pero todos tienen cara sonriente,
da igual la hora.

En ese espacio el índice corre él solo
y a veces acaricia el ojo,
le quita las motas de polvo:
el iris pasa de violeta a transparente...
¡Qué bien lo ve todo ahora!
¡Qué realidad tan curiosa!

Entonces el dedo corazón
ayuda a remendar el 'vacío'.