9 may 2013

Pequeñas torturas cotidianas 2

Una tortura común es la que causa el tiempo... No sólo porque se escapa, sino porque a veces parece no avanzar. Esto es el peor de sus males:que huya de nosotros, pero manteniéndose aparentemente intacto, en el mismo espacio. Esto también nos hace valorar las cosas desde una perspectiva inadecuada: o algo pierde importancia o la gana en exceso... A veces he añorado las tareas mecánicas, con que sentirme ocupada y otras veces una labor suprema e intelectual... Nunca ha habido grandes trabajos, eso siempre se ha mantenido y me ha hecho pensar demasiado y mal. Estos han sido absurdos para con mis metas o necesidades, pero el tiempo, su sensación, de estatismo o urgencia, me han hecho querer algo más terreno o algo más sagrado. Lo que, convendrán conmigo, es que el tiempo de crisis pone de relieve la verdad de la pirámide de necesidades, el primer tiempo es para comer,( lo primitivo y manual), y tras haber comido, llega el soñar y la filosofía... Hasta a los pobres en estos tiempos les cuestan más alcanzar esos dos momentos, el proceso de atraparlos se hace más largo (a pesar de que el tiempo nos iguales tanto a los de arriba como a los de abajo)
El tiempo me tortura porque  parece que se agota aún más rápido aunque los pasos se hagan obligatoriamente más despacio y se dediquen más a sobrevivir que a avanzar o soñar. Ese tiempo futuro es un tiempo imposible... Se dan cuenta de lo que estàn matando con sus especulaciones de tiempo, con la venta de nuestros días... Lo que más asusta de ese tiempo es que parece que ya nunca es para soñar. Entre respiración y respiración es bueno que pienses, no en vivir, sino en como costear el aire que inspiras...  No da para màs, ya gozaràn y crearàn cuando terminen la jornada de trabajo... Esta semana hoy a un hombre sabio decir que el ciudadano de hoy vive apresado en una cárcel 'imaginaria', sus muros son el gobierno, la economía injusta del sistema actual y las leyes, incluso los centros comerciales son prisiones... Piensenlo, encaja perfecto. ¿Somos esclavos del tiempo?


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